Relatos del Galatea: Aleta de Tiburón
Creo que las aletas de tiburón dan mucho de qué hablar, y no sólo como trofeo de pesca de aquellos voraces escualos que servían luego de alimentación fresca y nutriente para los también voraces hombres de la tripulación del Galatea.
Imagina el espectáculo en mar adentro, con las velas desplegadas, el sonido de la tela con el viento y el tintinear de pastecas, motones, y cabos contra los mástiles enarbolados hacia el cielo y los hachazos de la proa con el devenir de las olas.
En ese momento una voz rompía la metódica, monótona y suave melodía de la máquina y la mar. La voz del atento guindola, que recorría como un rayo toda la cubierta del velero. E instantes después, el corneta Aquilino daba el aviso general de la danza del animal sobre las olas en su lucha por la vida.
Todos en cubierta, como novedad de la cotidiana navegación, se asomaban por la borda para contemplar cómo era izado a bordo ese tiburón de varios metros de longitud de piel brillante y escurridiza, que se revolvía dando coletazos para zafarse de aquella garra mortal que se había atenazado como alimento en su garganta.
La cubierta del velero gemía bajo la presión de su poderosa cola, que en los últimos momentos de su vida arrebatada al océano se negaba a ser víctima fuera de su vital medio.
En torno a esa aleta de tiburón discurre la vida de esos muchachos que la colgaban en los penoles de las vergas, dando fe de sus hazañas, que no se limitaban a la pesca, sino a la navegación, a la mar, a las dificultades para la supervivencia ante la indómita y dura naturaleza y ante la dura disciplina a bordo.
Ahora, pasado el tiempo, se recuerda con cierta nostalgia e incluso como una airosa y alegre aventura, pero en aquellos momentos de adversidad, no todo era tan fácil como narran esos muchachos especialistas de Maniobra. El paso de los años ha dulcificado enormemente, esos momentos y el sabor agridulce vuelve a su paladar, como un vino reposado que en el caminar del tiempo, solo da excelencias.
Aprovecho una vez más, para beber de la inagotable fuente de vivencias de esos aventureros de la mar, en un buque que se movía merced a sus templadas manos, certeros pies y ágil mente.
Muchachos a los que yo, sin conocerlos, los imaginaba y admiraba cuando mi mirada, recorriendo los palos del Galatea, se iba alzando hacia el azul del cielo.
Como novedad, ya se han recopilando los 26 capítulos del relato incluido en el libro "El velero Galatea", cuyo título es "Aleta de Tiburón, a bordo del Galatea". Se han pasado a formato mp3 para que sea escuchado por el que lo desee. Se pueden escuchar y descargar 26 relatos en mp3 incluidos en el libro "El Velero Galatea".
Aquí os dejo el podcast de Ivoox, donde ya se han añadido todos los capítulos. Este podcast se llama como este blog: Buque escuela de maniobra Galatea: Para verlo picar en el texto en rojo. Picar aquí
Los audios se pueden escuchar picando encima de texto en rojo donde dice "picar aquí". Los títulos son los siguientes:
El comienzo. Picar aquí
1 La Graña, Ferrol, principios de los 80: Picar aquí.
2 Muchos años antes: la llegada a la Graña: Picar aquí.
3 Ferrol, veinte años antes: Picar aquí.
4 En el aula: Picar aquí.
5 En la mar: Picar aquí.
6 Explorando el interior: Picar aquí.
7 Las primeras singladuras:Picar aquí.
8 En la jarcia del palo mayor: Picar aquí.
9 Rumbo a Rotterdam: Picar aquí.
10 Leyes penales: Picar aquí.
11 Proa a las Canarias: Picar aquí.
12 El hallazgo: Picar aquí.
13 Singladuras por el Atlántico: Picar aquí.
14 Conjeturas: Picar aquí.
15 Hacia las costas brasileñas: Picar aquí.
16 En la Escala Real: Picar aquí.
17 Mar y solamente mar: Picar aquí.
18 En Capitanía General: Picar aquí.
19 En Salvador de Bahía: Picar aquí.
20 Trabajos a bordo:Picar aquí .
21 El Galatea en Nueva York: Picar aquí.
22 Maniobras en cubierta: Picar aquí.
23 Por las mismas latitudes que el Pamir: Picar aquí.
24 Por fin en la mar: Picar aquí.
25 Rindiendo viaje en Ferrol: Picar aquí .
26 El encuentro. Último capítulo: Picar aquí.